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Es fundamental asegurar legalmente nuestro derecho al descanso, afirma el colectivo “Más Seguridad Aérea, Menos Ruido”

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En el Día Mundial de Lucha contra el Ruido, que se conmemora cada 25 de abril, el colectivo “Más Seguridad Aérea, Menos Ruido” afirma que conmemorar este día, debería implicar la necesidad de robustecer el marco legal que existe en el país para asegurar nuestro #DerechoAlDescanso, y la posibilidad de habitar en espacios libres de ruido.

La Profesora de tiempo completo de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, actual Coordinadora Institucional de Investigación y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, doctora por la Universidad Politécnica de Cataluña e integrante del colectivo vecinal que representa a más de 150 colonias en el Valle de México, Jimena de Gortari Ludlow plantea que “el ruido ha sido desde hace mucho tiempo una compañía constante e invisible que tiene impactos en la salud, en lo social, en lo económico y que, además, puede ser una causa de comportamientos violentos”.

El colectivo “Más Seguridad Aérea, Menos Ruido” se integró tras el cambio de rutas aéreas en el Valle de México el 25 de marzo de 2021 por Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam), que al acercar el trazo a la zona serrana del poniente y adicionar una entrada por el sur que también es montañoso, además de reducir la distancia entre el paso de los aviones y la zona habitacional que allí es más alta, genera mayor volumen de ruido porque las barrancas y los cerros generan un efecto de eco que amplifica los decibeles a los que se expone a los ciudadanos que allí habitan.

Las mediciones realizadas en las distintas horas del día “excede para todos los puntos el valor recomendado” de decibeles de ruido decretados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmó el también experto Rafael Trovamala Landa, quien es doctor en Ciencias por la Universidad de Oviedo e investigador invitado del laboratorio de acústica del National Institute of Standards and Technology.

Catedrático del Instituto Politécnico Nacional, Trovamala Landa realizó un estudio para establecer la inmisión, es decir la “Agresión ambiental o concentración de la contaminación en un lugar y en un momento concretos”, en la zona por donde pasan las nuevas rutas aéreas, en 26 puntos de los 100 medidos entre las 150 colonias, durante más de 672 horas, incluyendo días laborables y fines de semana.

En el horario diurno el valor de 45 dB (decibeles) recomendado por la OMS a partir del cual se genera molestia para la salud de las personas, los valores medidos oscilan entre 54 a 63 dB, excediendo desde 9 hasta 18 dB los valores recomendados, mientras que en el horario nocturno el máximo recomendado de 40 dB se excede entre 15 dB hasta 25 dB y produce afectaciones en el proceso de sueño, concluyó el estudio.

Sin embargo, hubo zonas donde las mediciones llegaron a una intensidad de hasta 88, 90 y 105 dB, que han afectado ya a cientos de personas, con “el posible deterioro en el proceso cognitivo de los niños, por lo que las escuelas y los hogares que no cuenten con suficientes elementos de mitigación de ruido, tendrán afectaciones en estos procesos”.

Jimena de Gortari, quien ha realizado investigaciones en acústica urbana, entornos sonoros, contaminación acústica, salud urbana y espacio público, además de lectora y directora de tesis de posgrado en su área de investigación en la Ibero y en otras instituciones, expone que “debemos entender cómo el ruido vulnera nuestros derechos fundamentales y que es un problema de salud pública”.

En el Día Mundial de Lucha contra el Ruido, que se celebra cada año el último miércoles de abril, el colectivo “Más Seguridad Aérea, Menos Ruido” exige a las autoridades aéreas que se regrese a la ruta anterior que por estar en un trazo plano durante su recorrido, genera menos ruido a la población, y a los legisladores del Congreso de la Unión la realización de leyes que protejan a la población del ruido que es un gran problema de salud pública.

Jimena de Gortari agrega que el sonido suele ser clasificado como ruido cuando daña el mecanismo auditivo, cuando causa en el cuerpo otros efectos que son dañinos para la salud y la seguridad, quita el sueño y no deja descansar, interrumpe la conversación u otras formas de comunicación y cuando molesta o irrita.

Por su parte, Trovamala Landa concluye que “la frecuencia de sobrevuelos de aeronaves a lo largo del día y la noche en la zona estudiada, agrava, tanto la percepción como la molestia, especialmente en la madrugada, cuando el ruido de fondo disminuye, haciendo que la diferencia de intensidad de sonido sea más grande, lo que hace que el efecto se magnifique y se produzcan alteraciones al sueño y a la salud”.

Y agrega que nuestro país no está atrasado en normatividad sobre esta molestia pública con los países adelantados o del primer mundo, sino que “estamos atrasados con respecto a países atrasados en el mundo”.

Jimena de Gortari aseguró que “el daño ocasionado por el ruido en la audición, es generalmente un proceso lento e indoloro. También se pueden evidenciar cambios químicos en la sangre y en su volumen de circulación debido a que se ejerce demasiada presión sobre el corazón, por lo que hay un impedimento del sueño y el descanso restauradores, además de que obstaculiza la convalecencia y, en general, puede ser una forma de tortura”.

Y remata la también columnista en Opinión 51 y activista en la lucha contra el ruido, Jimena de Gortari Ludlow: “El organismo no se adapta al ruido; llega a habituarse, y paga un precio. El precio de esta habituación es, en sí mismo, un peligro para la salud”.

Redacción
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